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¿Tienen futuro las bebidas alcohólicas?

Aitor Ballesteros

Insights Team

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Aitor Ballesteros

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“Antes de emprender un viaje beba una copa de coñac 103. ¡No más!”, decía un anuncio de la marca de coñac 103 en los años sesenta. La casi inexistente regulación en torno al alcohol en esa época y el desconocimiento de sus negativos efectos en la salud provocó un consumo masivo de bebidas alcohólicas en la generación de los baby boomers. La industria tenía todo a su favor para atraer clientes.

Sin embargo, la situación es muy diferente en la actualidad. El consumo del alcohol está en descenso. Esto es debido a que la generación Z y Millenials beben menos alcohol que las generaciones anteriores. Una de estas causas es la proliferación de hábitos de consumo saludables y el cuidado personal. Según un estudio de Mintel, el 67% de la generación Z dice que evitan actividades nocivas para la salud, como beber en exceso.

Quedarse en casa es el nuevo salir para los Millenials más jóvenes.

No solo eso, sino que estas generaciones de jóvenes apuestan por satisfacer sus necesidades en la comodidad del hogar. Según el mismo estudio, en 2018, el 28% de los Millennials más jóvenes preferían beber en casa porque salir requiere demasiado esfuerzo. Para ellos, quedarse en casa es el nuevo salir.

Esta tendencia se observa, por ejemplo, en el aumento de comida a domicilio: para 2023 se espera que este mercado crezca un 11,51%, según el estudio Online Food Delivery Services Global Market Report 2020: COVID- 19 Growth and Change. Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma. Saucey, una empresa de Los Ángeles (EE.UU), pone a disposición del consumidor un servicio de entrega a domicilio de cervezas y cócteles de alta calidad y con un amplio catálogo de marcas para elegir.

Por ello, para no quedarse atrás, el sector de la hostelería y la restauración debe buscar nuevas fórmulas para atraer a estos jóvenes clientes y animarlos a salir de sus hogares. Una de las técnicas que está funcionado es ofrecer una carta novedosa, en otras palabras, crear nuevos cócteles que llamen la atención de estas generaciones. Casi la mitad (49%) de los Millennials dice que probar una nueva bebida es la razón principal por la que salen a un bar, según Mintel.

Asimismo, en plena revolución digital, los jóvenes están muy conectados a Internet y las redes sociales son su ámbito de actuación. Tal es así que estas generaciones frecuentan espacios que puedan ser fotografiados. Si la experiencia no es digna de un post en Instagram, optarán por quedarse en casa o frecuentar otro establecimiento con más estilo.

La generación Gen Z tiene cuatro veces más probabilidades de pagar una prima por cócteles que se vean bien en sus feeds de Instagram que las generaciones anteriores, según la encuesta de Franklin & Sons.

El prestigio social es el rey de la mentalidad Gen Z y, por lo tanto, para atraer a estos consumidores, los establecimientos están invirtiendo en crear espacios que sean atractivos para las redes sociales. Por eso, se está apostando por redecorar los locales con luces de neón. Dirty Martini, la cadena de cócteles británica, dispone de obras de arte de neón en sus establecimientos para que sus clientes se fotografíen y suban el contenido a las redes sociales.

Por otra parte, también están aumentando experiencias nocturnas que no giran alrededor del alcohol. Los abstemios están de moda. Cada vez se ven más restaurantes donde en su carta ofrecen cócteles sin graduación enfocados para este colectivo.

Pero no solo se reduce a esto, startups como Liquid Death dan una vuelta de tuerca a esta concepción. “¿Por qué los productos poco saludables deberían ser las únicas marcas con "permiso" para ser ruidosos, divertidos y raros?”, explican desde la web de Liquid Death. La marca quiere dejar a un lado los prejuicios de beber agua en lugares donde habitualmente se consume alcohol, por eso, ofrece a sus clientes una botella disruptiva, cuya agua proviene de una fuente subterránea en las montañas de los Alpes, con un estilo original, alejado de la convencional botella de plástico.

En esta línea, negocios complementarios como integrar en los bares juegos infantiles nostálgicos y deportes retro están cogiendo fuerza. Según Mintel, casi una cuarta parte de los Millennials (22%) cree que los bares se beneficiarían al agregar actividades a su oferta. El billar, la petanca o los dardos están empezando a aparecer en los establecimientos.

Ballie Ballerson, un bar de cócteles en el corazón de Londres, ha actualizado el concepto de parque de bolas para niños y lo ha readaptado para un público adulto. La clave de su negocio radica en la combinación de cócteles con nostalgia infantil. Los clientes acuden a este local para volver a las fiestas de su infancia, pero sin perder la madurez.

Recogiendo las ideas de Charles Darwin y su teoría de la evolución, las empresas deben adaptarse a este nuevo paradigma para sobrevivir. La economía está en constante movimiento y hay que saber hacia dónde sopla el viento para guiar a la marca hacia el éxito.

El sector de las bebidas alcohólicas se encuentra en un momento clave, en el que las marcas deben destacar sobre sus competidores, o bien sirviendo sus cócteles en el propio hogar del consumidor, o atrayendo al cliente hacia la puerta del restaurante a través de nuevas recetas, redecorando el escenario o buscando negocios complementarios.

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